"As for God, His way is perfect; The word of the Lord is proven; He is a shield to all who trust in Him." - Psalm 18:30

Un Liderazgo Capacitado


Las cualidades requeridas de los ancianos de la iglesia pueden ser encontradas en 1 Timoteo 3:2-7 y en Tito 1:7-10. Se ha dicho y escrito mucho por muchos años sobre la interpretación de estos atributos y el rigor con el cual deben ser aplicados.

Algunos sostienen una opinión ultra-intransigente sobre los requisitos para elegir a los ancianos, requiriendo absoluta perfección en toda cualidad de obispos en potencia. Y, puesto que nadie que es sin algunos defectos y faltas, no conocen a nadie que sea capacitado para servir.

 

Otros irían al extremo opuesto, viendo los requisitos bíblicos como poco más que sugerencias benéficas fue pueden ser utilizadas o modificadas como uno quiera.


Es verdad que muchas de las características son estrictas e inflexibles. Un candidato o es "marido de una sola mujer" o no. O "gobierne bien su cas­a" o no. O tiene "hijos creyentes que ro estén acusados de disolución ni rebeldía" o no. ¿Es “dado al vino"? ¿Es fiel a las escrituras? ¿Es "retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada"? Otras pueden ser más difíciles. Un obispo no debe ser “soberbio, iracundo" y “sobrio” Pero, ¿hasta qué punto? Debe ser "hospedador" ¿hasta qué punto? "Justo" ¿hasta qué punto?

 

En estas áreas, digo o creo yo, la aptitud de dirigir y mostrar un buen ejemplo debe ser considerada. Es necesario que los obispos de la iglesia sean "ejemplos de la grey" (1 Pedro 5:3). Es posible que un hombre no sea perfecto en estas áreas, pero ¿sirve como ejemplo digno de ellas? ¿Es un hombre que la congregación fácilmente y cómodamente puede seguir? Si no puede ser ejemplo apropiado del cristianismo, ¿qué derecho tiene para dirigir o supervisar el cuerpo de Cristo?

 

Algunos requisitos necesarios para los ancianos son patentes. Deben ser "ancianos", hombres mayores de edad suficiente y madurez para ganarse el respeto. Deben ser capaces de dirigir y deben ser involucrados con un cuerpo deseando servir bajo ellos. Un liderazgo que no tiene discípulos voluntarios se hace no más que una dictadura vana.