"As for God, His way is perfect; The word of the Lord is proven; He is a shield to all who trust in Him." - Psalm 18:30

¿UNA O VARIAS COPAS EN LA CENA DEL SEÑOR?

¿Es bíblico el uso de copas individuales en la comunión en vista del hecho que cuando el Señor instituyo la Cena se dice que El tomo ‘la copa’ (no copas) y dio gracias y la paso a los discípulos? Si seguimos el ejemplo de Jesús, ¿no debiéramos usar solamente una copa?

El registro de Mateo la institución de la Cena del Señor es el siguiente: “…mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre” (Mat. 26:26-29). Es un axioma que lo que prueba demasiado no prueba nada. ¿Cómo usarían una sola copa todas las iglesias de Cristo en el mundo en la observación de la Cena del Señor? Eso es obviamente imposible. No se remueve la dificultad concediendo que cada congregación use una copa; en este caso no hay una copa sino muchas ― tantas copas como congregaciones haya. Además, el pasaje citado no admitirá esa práctica. Jesús hablo de ‘la copa’ (singular) e inferir de esto que cada congregación debe tener su propia ‘copa’ (contenedor) es, prácticamente, argumentar a favor de una pluralidad de copas ― tantas copas como congregaciones existan. Contender por ‘una copa’ y luego justificar que haya tantas copas como congregaciones es abandonar el argumento como también ser culpable de una evidente inconsistencia.

Los defensores de “una copa” (contenedor) están confundidos y en error con respecto al significado de la palabra copa como esta se utiliza en la institución de la Cena. Es digno de notar que, en el pasaje que registra los detalles de la institución de la Cena, tengamos la propia definición del Señor acerca de la copa: “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio… esto es mi sangre del nuevo pacto… no beberé más de este fruto de la vid”. (1) Jesús tomó la copa; (2) dio gracias por la copa; (3) Instruyó a los discípulos a beber la copa. Obviamente, Jesús no dijo a sus discípulos que bebieran el contenedor; no dio gracias por el contenedor; “la copa” por la cual dio gracias, “la copa” que pidió a los discípulos que bebieran era aquella que estaba contenida en la copa literal ― el fruto de la vid. Así que, por metonimia (el contenedor por “la cosa contenida”, Webster’s Collegiate Dictionary) nuestro Señor usó “la copa” para representar lo que ésta contenía, el fruto de la vid. Esto es lo que el contexto muestra claramente. Primero se dice que el Señor “tomó la copa”, dio gracias “por la copa”, e instruyó a los discípulos a beberla; pero luego cuando aludió a lo que había tomado, por lo cual había dado gracias, y de lo cual dijo a Sus discípulos que bebieran, dijo: “…no beberé este fruto de la vid…” Así que “la copa” de la primera oración (vers. 27) se convierte en “el fruto de la vid” de la última oración (vers. 29). En efecto, el Señor dijo: “Con ‘la copa’ me refiero a ‘este fruto de la vid’”; los abogados de “una copa” (contenedor) dicen, “¡Con ‘la copa’ nos referimos al contenedor!” El Señor consideró que “copa” era el contenido; los opositores de las copas individuales para la comunión consideran que “copa” es el envase. Por consiguiente, están en un conflicto sin esperanza con el Señor en este asunto. Las dos posiciones están más allá de la reconciliación. La copa, definida por el Señor, es lo que ésta contiene, y el envase no tiene importancia; aquellos que contienden por un solo contenedor transfieren la importancia al contenedor así que tajantemente difieren con el Señor en cuanto a lo que es “la copa”.

Puesto que “la copa”, por definición de nuestro Señor es “el fruto de la vid”, se sigue que cuando usamos el fruto de la vid (el jugo de uvas) tenemos una sola copa, ¡sin importar cuántos contenedores usamos para distribuirla!

Es interesante notar que también tenemos un comentario inspirado del significado de “la copa” por parte de Pablo. En su carta a la iglesia en Corinto él escribió: “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan” (1 Cor. 10:16-17). Obsérvese que el apóstol se refería a “la copa de bendición” (singular), no a las “copas” de bendición. Cuando escribió estas palabras, él estaba en Éfeso (1 Cor. 16:8). Así que el “…mos” del pasaje incluía tanto a los hermanos en Corinto como a los hermanos en Éfeso. Pablo no dijo, “la copa de bendición que ustedes bendicen…”; sino, “la copa de bendición que bendecimos…” La iglesia en Éfeso y la iglesia en Corinto estaban usando la misma copa de bendición. Muchas millas las separaban; entre ellas estaba el vasto mar Egeo. Sin embargo, ambas congregaciones usaban la misma copa. Obviamente no usaban el mismo contenedor. La copa, en el uso bíblico, no es el contenedor sino lo que éste contiene. Las iglesias en Éfeso y en Corinto estaban usando diferentes contenedores en la observancia de la Cena del Señor, pero estaban bebiendo de la misma copa de bendición ― el fruto de la vid. Ya que la copa es el fruto de la vid, no es importante si ésta se sirve en un envase o en mil; sólo hay “una copa de bendición” cuando esta copa es “el fruto de la vid”.

El “pan” al que se alude en el pasaje previo también se usa figurativamente: “El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan”. Podemos estar seguros que las iglesias en Éfeso y Corinto no estaban comiendo el mismo pan literal; sin embargo, Pablo declara que aun cuando eran muchos, comían “el mismo pan”. Sólo hay “un pan” porque éste representa un cuerpo. Los cristianos en todo el mundo durante dos mil años se han reunido alrededor de la mesa del Señor en cada congregación para participar del pan que representa el único pan (cuerpo) del Salvador. Como hay un pan (observado en miles de panes por todo el mundo) así hay una copa (el fruto de la vid) aunque sea distribuida  en miles de contenedores doquiera que los santos se reúnan.

¿Por qué no objetar también por otras cosas, aparte de la copa, que se mencionan [como únicas] en las Escrituras, tales como “el libro” (Lc. 4:17)? Así como hay “un libro”, hay “un evangelio”, y “un bautismo” (Ef. 4:4-6). “Un libro” es su millón de copias, “un bautismo” es su práctica en miles de comunidades; así también, “una copa” (el fruto de la vid) es observada en muchos contenedores. Aquellos dispuestos a aceptar la definición del Señor de “la copa” no tenemos problemas con este asunto.

Guy N. Woods, Questions and Answers – OPEN FORUM – Freed-Hardeman Lectures, (Nashville, TN: Williams, 1976) pp. 209- 211.