"As for God, His way is perfect; The word of the Lord is proven; He is a shield to all who trust in Him." - Psalm 18:30

¿El "Movimiento Valdosta"?

Por Roger Leonard

Hace un par de años que el hermano Jack Farber y yo estábamos en El Salvador y dos misioneros norteamericanos que trabajaban en Guatemala vinieron a vernos. Habían oído del llamado “Movimiento de Valdosta” por medio de algunos predicadores de la iglesia del Señor en El Salvador. El hermano Jack y yo nos reunimos con estos dos hermanos para hablar sobre nuestra reputación infame. Según ellos, los predicadores de El Salvador nos habían acusado (Latin American Missions —“Misiones en América Latina”) de no ser bíblicos en el tema de casamiento, divorcio y nuevas nupcias”, y de enseñar el error en cuanto al matrimonio, punto.

Los misioneros le preguntaron a los salvadoreños cuáles eran nuestros errores. Contestaron diciendo en efecto que 1) Nosotros (los de Misiones en América Latina) enseñábamos que los que habían sido casados y se divorciaban antes que se hicieran cristianos eran sujetos a la enseñanza de Cristo sobre el casamiento y el divorcio.

Es decir, gente que tenía un casamiento no bíblico antes de ser bautizados estaban aún en un matrimonio no bíblico (i.e., adulterio) después de ser bautizados. 2) Enseñamos que la gente debe de estar legalmente casada bajo cualquier gobierno bajo el cual viva para estar considerados casados por el Señor. Los predicadores salvadoreños dijeron que “¡estas enseñanzas se originaron en Valdosta, Georgia!” Los predicadores salvadoreños también nos acusaron de dividir familias e iglesias. Puesto que los predicadores salvadoreños no estaban de acuerdo con lo que enseñábamos, fuimos marcados como “el movimiento de Valdosta”. Después de hablar con Jack Farber y yo, los misioneros norteamericanos respondieron al decir que lo que enseñábamos no era “la doctrina de Valdosta, sino la bíblica”. El asunto importante aquí es la importancia del origen de la fuente de lo que cualquiera de nosotros cree, enseña y practica. Debe de ser de la Biblia o si no es simplemente un error lo que se enseña.

Al examinar Mateo 19, observamos que Jesús hablando con incrédulos les dice, “¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?” (v. 3) Estos fariseos no tenían interés en la verdad sobre el matrimonio, puesto que su propósito principal era de “tentar” al Señor. Eran, por lo tanto, incrédulos. En los versos 4-6 Jesús se refiere al libro de Génesis para su primer respuesta: “No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, (5) y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? (6) Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.”

Sin reparar de lo que Jesús tuvo que decir sobre el divorcio, la aplicación es para toda la gente, puesto que Jesús vuelve al principio de la familia humana (Véase Gn. 2). Al presentársele lo que Moisés había permitido (realmente Dios) sobre el divorcio, Jesús aún vuelve al Edén y dice, “mas al principio no fue así” (v. 8). Continúa el Señor, “Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera” (v. 9). Aquí “cualquiera” de nuevo apoya la enseñanza bíblica que es para todos los hombres y mujeres, incluyendo a los incrédulos.

Nunca ha sido la voluntad de Dios para el casamiento—que Él ha sancionado—que sea disuelto. “Lo que Dios ha juntado” es una frase crucial. Dios no “junta” a personas para formar una unión adúltera. Por lo tanto, no sólo se permite que tales uniones se disuelvan, es necesario que aquellas personas que desean vivir dentro de la voluntad de Dios sobre el matrimonio. De otra manera, Jesús enseña que están en adulterio.

Una segunda cuestión tiene que ver con lo que con frecuencia se llama “unión libre”. Esto es cuando un hombre y una mujer viven juntos, usualmente tienen hijos, pero nunca legalizan su unión con el gobierno bajo el cual viven. Típicamente no hay ninguna ceremonia libre para mostrar su voluntad de ser marido y mujer De nuevo hay que referirnos a las Escrituras. Al escribir sobre las responsabilidades al gobierno civil, Pablo dijo a los cristianos, “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra” (Ro. 13: 7). Y Pedro escribió, “Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior” (1 Pedro 2: 13). ¿Vamos sencillamente a ignorar estas escrituras? Algunos hermanos han dicho, “Los latinos pobres no pueden pagar gastos legales”. En algunos casos para dar vuelta a los gastos legales, el predicador local hará una ceremonia para hacer pública su unión, pero no se compra ninguna licencia o registro legal. El rehusar cumplimiento a los requisitos de la ley civil en este asunto es rebelión contra Dios.

¿Está Dios dispuesto perdonar a todos por sus pecados pasados? Claro que lo está. Cuando uno decide hacerse cristiano, la voluntad de Dios debe de observarse y obedecida en todo (Cf. Mateo 7: 21). No debemos de olvidar que el arrepentimiento es una parte vital del plan de Dios para la salvación (Hechos 2: 38; 3: 19). Gente que vive en matrimonios no bíblicos viven en adulterio, y los que están en “unión libre” viven en fornicación. Pablo escribió, “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5: 19-21). Así que, para estar bien con Dios deben salir de esa unión adúltera, o, si están libres para hacerlo bíblicamente casarse o separarse de aquella unión de fornicación. ¿Es ésta una “doctrina de Valdosta”? No, es la palabra de Dios. El Padre mandó lo que Jesús dijo y Él lo dijo (Juan 12: 49). El Espíritu Santo dirigió a Pablo y el escribió “los mandamientos del Señor” (1 Co. 14: 37). También debemos de hablar “las palabras de Dios” (1 Pedro 4:11).

Algunos han dicho que porque enseñamos estas cosas como doctrina y consideramos que es un asunto de comunión, somos los que dividimos familias e iglesias. Pero, la pregunta es: ¿Quién hizo esta enseñanza? ¿Acaso no fue Dios? Y, ¿puede un cristiano fiel tener comunión con aquellos que rehúsan obedecer a Dios? ¿Permitirá Dios que cristianos fieles tengan comunión con fornicarios y adúlteros? Pablo escribió en Efesios 5: 11: “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”. El contexto de esta declaración incluye, pero no se limita a, “fornicación” (versos 3 y 5) y Pablo advierte de aquel que “engaña con palabras vanas”, y continúa diciendo”porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia” (v. 6). ¡Este es un asunto de salvación! ¡También es una cuestión de comunión! De nuevo Pablo escribe, “No seáis, pues, partícipes con ellos” (v.7). Hombres y mujeres de Dios no tienen otra alternativa más que enseñar y practicar lo que el Cielo ha dictado.

Cristianos fieles deben señalar a los falsos maestros sobre el matrimonio, divorcio y nuevas nupcias. ¿Qué es realmente un Movimiento? Los que rehúsan hacer lo que Dios dice sobre el asunto animarían a otros hacer la misma cosa.